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En el Centro de Convenciones de Salta, que acogió el campamento de la jornada de descanso improvisada como consecuencia de la anulación de la etapa, Olga Rouckova no lucía su característica sonrisa. La víspera había completado una etapa maratón extenuante tras haber dormido apenas dos horas en Uyuni.

Pese a sus esfuerzos, corre el riesgo de quedarse fuera de la carrera: “Me salté 5 way points y mucho me temo que no me dejarán continuar. Tengo que hablar con los comisarios de la carrera.” Para la piloto de quads checa, la negociación por suerte es breve. Tras visionar su itinerario, el corte efectuado en el recorrido es mínimo, pero la confusión la llevó brevemente a seguir las marcas de los camiones. Olga recibe vía libre para seguir el rally con una penalización de 4 horas y recupera su característica sonrisa y su determinación… Y conserva sus esperanzas de llegar hasta Córdoba en la clasificación final. 

Muy lejos de la pugna entre Carlos Sainz y Stéphane Peterhansel en coches o entre Kevin Benavides y Matthias Walkner en motos, el día a día de los pilotos amateur está marcado por todo tipo de periplos. Pongamos por ejemplo el caso de uno de los compañeros de viaje de Olga en quads, de nombre Hernán Paredes, también él participante en su primer Dakar y acosado por problemas mecánicos.

En el momento de abandonar su Bolivia natal, se vio en una situación crítica: “Creo que perdí el motor a 5 kilómetros de la meta. Un colega mi remolcó hasta la meta, pero no sé cómo voy a conseguir reanudar la carrera mañana. Tengo que terminar sí o sí este Dakar.” En este universo de milagros permanentes, las soluciones acaban aflorando. Y si no que se lo digan a Hernán, que ocupará su sitio en la parrilla de salida de la 11ª etapa en Belén.

Recién llegados o experimentados, lo cierto es que los aventureros de las profundidades de la clasificación se aferran con fuerza a su objetivo, desafiando a su suerte y al sufrimiento. Loïc Minaudier, por ejemplo, aprieta los dientes y conduce con varias vértebras bloqueadas desde que se cayera en la etapa de La Paz. Pero es bien sabido que los oriundos del Aveyron (Francia) son duros de pelar. “Es como la mala hierba, no hay quien acabe con ella. Finalizará la carrera pase lo que pase”, apuesta una de sus fans. En los mismos términos podemos referirnos a Simon Marcic, de Maribor, Eslovenia, que arrastra su miseria de vivac en vivac pero encuentra el consuelo que necesita en los demás. “Original by Motul” es la categoría de quienes se inscriben en el rally sin asistencia: “¡Hace falta un poco de suerte para terminar el rally! Hasta el momento, no me ha acompañado, pero todo puede cambiar…” Eso esperamos, Simon..

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© Revista Perú Tuning - 2015